Seaquest, diseñado por Steve Cartwright para Activision en 1983, pone al jugador al mando de un submarino que debe rescatar buzos -hasta seis a la vez- mientras esquiva tiburones y combate submarinos enemigos que disparan torpedos, en un juego que el propio Cartwright describió como una reinterpretación acuática del arcade Defender. Resurgir sin haber completado la carga de seis buzos hace perder a uno de ellos, una mecánica de gestión de riesgo que le suma tensión a cada inmersión. El juego incluso ofreció, dentro de la tradición de Activision de premiar el alto puntaje, un parche de tela para quienes enviaran una foto de su televisor mostrando 50.000 puntos, una práctica que hoy resulta encantadoramente artesanal comparada con los logros digitales actuales.

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