Stickybear fue toda una institución del software familiar norteamericano: un oso redondo y simpático que enseñaba letras, números y, cuando tocaba, simplemente jugaba. Basket Bounce pertenece al costado lúdico: rebotes, cestas y reflejos sin sobresaltos.
Diseño limpio, dificultad piadosa y ese encanto de los programas que convivían con la tarea escolar. El oso cumple; los pibes, también.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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