Super Breakout (1978) mantiene la esencia de romper ladrillos con una pelota y una paleta, pero introduce variantes como el modo doble -con dos pelotas activas- y el modo cavidad, con una capa extra de bloques escondidos. Es una secuela que profundiza sin traicionar la fórmula original de Atari, y sigue siendo, igual que su predecesor, un ejercicio de diseño depurado que resiste bien el paso del tiempo.

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