Silvester llaman los alemanes a la noche de fin de año, y esta aventura doméstica lleva la fiesta en el título con ortografía juguetona. El archivo no conserva créditos de la celebración.
Se presume la liturgia: preparativos, invitados y esa misión universal de llegar entero a las doce. La escena germana convertía cualquier costumbre en software; el brindis no iba a ser excepción.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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