Telengard (Avalon Hill, 1982), obra de Daniel Lawrence, es uno de los abuelos del rol de computadora: una mazmorra de cincuenta niveles generada con astucia matemática, donde todo pasa en tiempo real: si te quedás pensando, los monstruos no. Altares, tronos y fuentes tientan con bendiciones o desgracias al azar.
Nacido en las mainframes universitarias y adoptado por las computadoras hogareñas, es el eslabón perfecto entre el Dungeons & Dragons de mesa y el rol digital. Crudo, injusto y fundacional.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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