The Texas Chainsaw Massacre pone al jugador en el lugar de Leatherface, persiguiendo a víctimas en un escenario abierto mientras esquiva vacas, en una premisa que generó controversia por invertir los roles habituales del cine de terror. Es uno de los juegos con licencia más polémicos de la era dorada de Atari, más recordado hoy por su rareza conceptual y su historia de censura que por su jugabilidad; una pieza de culto para los interesados en la controvertida frontera entre terror y videojuego de los primeros 80.

Si te gustó este