The Thief llega al archivo con el oficio como todo documento: ni créditos, ni año, ni prontuario que lo acompañe. El robo fue vocación temprana del software: entrar donde no se debe tiene gramática de juego perfecta.
Se presume sombra, botín y alarmas con mal carácter. La regla del gremio es una sola: el buen ladrón no aparece en los archivos. Este cumplió.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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