Transarctica (también editado como Arctic Baron) pone al jugador al mando de un tren que funciona como capital ambulante de su propia nación: hay que mantenerlo abastecido de combustible, comerciar con las ciudades del recorrido, tender una red de espías capaz de volar vías y puentes rivales, y defenderse en combates en tiempo real con cañones, ametralladoras e incluso caballería de mamuts contra la hostil Unión Vikinga. La francesa Silmarils lo publicó en 1993, inspirado en la saga de ciencia ficción postapocalíptica La Compagnie des Glaces de Georges-Jean Arnaud.
Esa mezcla de comercio, espionaje y combate ferroviario en un mundo congelado lo vuelve una de las propuestas más originales del catálogo de estrategia francés de la Atari ST, heredero directo de la imaginación desbordante que caracterizaba a Silmarils.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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