No es el juego sino una herramienta criada a su sombra: un editor para modificar los mapas de Ultima IV, la obra maestra de las virtudes que marcó a fuego al rol de computadora. La escena fabricaba estos utilitarios por puro amor al mundo de Britannia.
Abrir el continente, mover un pueblo, redibujar un bosque: el jugador convertido en demiurgo aficionado. La Búsqueda del Avatar, con lápiz y goma incluidos.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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