Xenomorph (Pandora, 1990) sirve ciencia ficción de pasillo oscuro: despertás del sueño criogénico con la nave averiada y la única escala posible es una plataforma minera donde no queda nadie... visible. Exploración en primera persona con interfaz de iconos, en la escuela de los mazmorreos tecnológicos, juntando repuestos y munición mientras algo con demasiados dientes patrulla los corredores.
Su deuda estética con cierta saga cinematográfica de criaturas babeantes es orgullosa y evidente. Linterna, inventario y nervios: el silencio de la estación es el peor de los ruidos.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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