Vic Tokai firma uno de los shooters más peculiares del catálogo portátil: en vez de avanzar hacia adelante, el mech asciende por pozos verticales alternando disparo y salto propulsado. La perspectiva cambia entre fases y obliga a releer el escenario constantemente. Difícil, áspero y con una identidad visual que lo separa del montón de matamarcianos genéricos.
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