Juego de combate de kárate que se aleja del espectáculo fantástico del género para acercarse al reglamento: puntos, categorías y golpes que se evalúan. Incluye entrenamiento entre asaltos para repartir atributos del luchador, algo poco frecuente en la portátil. Más árido que un Street Fighter, pero con una identidad propia y una intención simuladora que merece reconocimiento.
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