Carreras de NASCAR avaladas por el piloto Bill Elliott, con circuitos ovales, gestión de neumáticos y paradas en boxes. La propuesta traslada a Game Boy la lógica del óvalo americano: conservar el coche, aprovechar el rebufo y atacar en el momento justo. Modesto técnicamente, pero más fiel al espíritu de la categoría de lo que su presentación austera sugiere a primera vista.
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