Edición japonesa del juego de tablero Hexcite, donde cuadrados, triángulos y rombos se disputan un espacio hexagonal. No hay narrativa ni personajes: solo un sistema de reglas y la lectura del espacio, en la tradición del go o del ajedrez.
Es una rareza del catálogo, orientada a quien disfruta la estrategia abstracta. Su vigencia es la de todos los buenos juegos de mesa: no envejece, porque nunca dependió de la tecnología que lo alojaba.

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