Mortal Kombat 4 marcó, en consolas de sobremesa, el salto de la saga a modelos poligonales tridimensionales; la versión de Game Boy Color, en cambio, adapta ese roster y esos escenarios a un combate 2D clásico, ajustado a las posibilidades técnicas de la portátil. Los fatalities y el tono brutal característico de la franquicia se mantienen, aunque atenuados por el hardware. Es una curiosidad para los seguidores de la saga: la oportunidad de ver a los personajes de la primera entrega 3D de Mortal Kombat resueltos con sprites, en las antípodas estéticas de la versión original de consola.

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