Fairy Tale Freakdown tomó el elenco de la primera película de Shrek —el propio ogro, Burro, Fiona y compañía— y lo puso a los golpes en un juego de lucha multijugador de estilo coral, con escenarios y movimientos especiales inspirados en los gags del film. Fue una apuesta poco habitual para una licencia de animación familiar, que solía derivar en plataformeros antes que en juegos de pelea.
Hoy se recuerda con cariño justamente por esa rareza: pocas películas animadas de la época se animaron a convertirse en un juego de lucha completo, y esta lo hizo con un humor bastante fiel al espíritu de la saga.

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