Serie 3 de Animal Crossing-e. Cada carta guardaba a un vecino codificado en una franja de puntos que solo el e-Reader sabía interpretar. Jeremiah, rana de manual, llegaba así a tu GameCube. El sistema nunca fue cómodo ni barato, pero convirtió a Animal Crossing en algo raro y hermoso: un juego que se ampliaba con objetos físicos que podías guardar en una caja.
