Koji Igarashi rompió su propia regla y llevó la saga al futuro: año 2035, un eclipse y un estudiante llamado Soma Cruz atrapado en el castillo. El sistema de almas tácticas convierte a cada uno de los más de cien enemigos en un poder equipable, generando builds casi infinitas. Considerado el mejor Castlevania portátil, su éxito de crítica salvó la fórmula metroidvania cuando Konami dudaba de ella.
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