Conocido en Occidente como Flying Dragon, Hiryuu no Ken Twin combina el combate uno contra uno con un sistema de progresión de personajes propio del rol: los luchadores suben de nivel y consiguen objetos para equiparse, en un elenco tan variado como extravagante que incluye a un maestro de kung-fu borracho y un sacerdote sintoísta.
Esa mezcla de lucha y rol lo distingue del resto de los juegos de pelea de la consola, y le valió una secuela al año siguiente para quienes se engancharon con la fórmula.

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