Ubicado en un carnaval imaginario de Barrio Sésamo, el juego reúne pequeñas pruebas táctiles centradas en contar objetos, con Cookie Monster como guía y la estética reconocible del programa infantil. Está pensado exclusivamente para primeros pasos con la consola, con controles simplificados para manos chicas.
Es un título de nicho, hecho para acompañar a niños muy pequeños más que para el público que hoy busca material de DS por nostalgia. Su interés pasa por ser una postal de cómo las licencias infantiles usaron la pantalla táctil como herramienta pedagógica en la era dorada del edutainment de DS.
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