Se trata de un pack de presupuesto reducido —el tipo de producto que llenaba las góndolas de descuento en la segunda mitad de la vida útil de la DS— que reúne dos experiencias cortas: administrar un parque temático a pequeña escala y excavar en busca de huesos de dinosaurio. Ninguna de las dos partes busca profundidad; son minijuegos extendidos, pensados para entretener sin exigir demasiado. Su interés hoy es más arqueológico que jugable: es un ejemplo típico del mercado de shovelware infantil que convivía, en la misma vidriera, con los grandes lanzamientos de Nintendo.

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