Como su nombre indica, es la continuación de una colección de juegos clásicos —cartas, mesa, lógica— reunidos en un solo cartucho de bajo costo, apuntando a un público amplio que busca algo para entretenerse sin comprometerse con una campaña larga.
Es el tipo de título que rara vez aparece en las listas de lo mejor de la consola, pero que explica buena parte del músculo comercial de la DS: cartuchos baratos, de compra impulsiva, que llenaban el pasillo de la sección de videojuegos de cualquier hipermercado.
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