Sigue la fórmula que hizo populares a juegos como Nintendogs pero aplicada a un bebé en vez de un animal: alimentarlo, bañarlo, hacerlo dormir, jugar con él, todo a través del stylus y el micrófono de la consola. Apuntaba a un público infantil que quería practicar el rol de cuidador en un formato de juego sin consecuencias.
Es uno de tantos simuladores de crianza de bajo presupuesto que llenaron las góndolas de la DS entre 2007 y 2010, sin firma de autor destacable ni repercusión crítica.
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