Rompe con la fórmula de plataformas y acrobacias de la saga principal para proponer duelos tácticos por turnos, con un sistema de cartas que representa golpes, magia y maniobras, ambientado en la mitología de la serie. Es una rareza dentro del catálogo de Prince of Persia: la única entrega pensada desde cero como juego de estrategia, aprovechando que la DS permitía experimentar sin arriesgar la marca principal.
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