Pertenece a esa franja del catálogo de Nintendo DS —numerosa sobre todo en ediciones económicas o de segunda línea— sobre la que prácticamente no circula documentación más allá del cartucho mismo: sin cobertura de prensa especializada contemporánea, sin registro claro de estudio desarrollador. Es, en los hechos, uno de los tantos títulos casi fantasma que pueblan los catálogos completos de la consola.
Antes que inventar datos sobre su jugabilidad o su origen, vale reconocer el límite: es una pieza de nicho absoluto, de esas que solo interesan a coleccionistas que persiguen la lista completa de lanzamientos norteamericanos de DS.
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