Esta entrega de Bomberman para DS retoma la fórmula de siempre -moverse por un laberinto de bloques destructibles, colocar bombas en cadena y sobrevivir a las explosiones propias y ajenas- con el añadido de aprovechar la conectividad inalámbrica de la consola para partidas multijugador entre varios cartuchos o vía descarga.
Es una entrega funcional y fiel a la fórmula que Hudson Soft viene puliendo desde los años ochenta: nada revolucionario, pero el multijugador local sigue siendo, como siempre en la saga, su mejor argumento.
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