Sanrio explotó a su personaje insignia en decenas de formatos de videojuego a lo largo de las décadas, y esta entrega para DS la ubica dentro de un puzzle de lógica con una mecánica de "morder" o despejar piezas del tablero, en la línea de otros juegos de acertijos con marca de personaje que la consola produjo en masa para el público infantil japonés.
No busca ser más que un pasatiempo agradable con la estética inconfundible de Hello Kitty como gancho principal, y quedó circunscripto al mercado japonés.

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