Continúa la fórmula de su predecesor: combinar tres o más iconos iguales para ir reconstruyendo visualmente monumentos y escenas de la Roma clásica, en la línea de otros puzzles casuales de PC portados a DS como 7 Wonders of the Ancient World o Jewel Quest. La progresión visual —ver crecer la ciudad a medida que se completan los tableros— funciona como principal gancho de recompensa.
Es representativo de cuánto explotó el género match-three con ambientación histórica en la segunda mitad de vida de la consola, sin gran diferenciación entre sus múltiples competidores.
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