Mantiene la fórmula clásica de encastrar piedras preciosas del mismo tipo para despejar el tablero, sumando variantes de modo y una progresión algo más exigente que la de su predecesor. Es un título más dentro del subgénero match-3 que floreció en PC y se trasladó casi sin cambios a la DS, aprovechando su enorme base de jugadores casuales.

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