El software digitaliza las célebres pinturas de caja que Tamiya usó durante décadas para sus kits de modelismo —autos, tanques, aviones— y las convierte en láminas para colorear con el lápiz táctil, apuntando a un público adulto nostálgico de esa estética muy particular del modelismo japonés. Es una curiosidad de nicho que cruza el pasatiempo de colorear con el coleccionismo de modelismo, pensada exclusivamente para un público japonés que reconoce el valor de esas ilustraciones.

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