Sigue la fórmula estándar del simulador veterinario que la DS produjo en cantidad: revisar síntomas, aplicar tratamientos simples con el stylus y administrar la clínica día a día, apuntado a un público infantil neerlandés que crecía con este tipo de juegos de cuidado profesional simulado.
Es una entrega más, sin gran distinción, dentro de un subgénero saturado del catálogo europeo de la consola.

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