Heredero directo del Snowboard Kids original de Nintendo 64, el juego mantiene la fórmula de carreras arcade cuesta abajo con personajes caricaturescos, ítems ofensivos y saltos con trucos acrobáticos, apostando a la nostalgia de quienes recordaban el clásico de los noventa. Es un revival con recepción desigual respecto al cariño que se le tenía al original, pero conserva suficiente diversión arcade como para funcionar de manera independiente dentro del catálogo de carreras de la DS.
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