Propone superar niveles cada vez más disparatados invocando objetos con solo escribir su nombre -desde una escalera hasta un dinosaurio o un dios griego- gracias a un diccionario de miles de palabras reconocidas, convirtiendo cada acertijo en un ejercicio de creatividad tanto como de lógica. Sigue siendo una de las ideas más audaces y comentadas de todo el catálogo de DS: un juego que le dio al jugador una libertad de resolución de problemas que pocos títulos, antes o después, se animaron a igualar.
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