Quinta entrega según la contabilidad pirata: otro Sonic que Sega desconoce, miembro de la dinastía bootleg que multiplicó al erizo en los Famiclones del planeta. Plataformas veloz de motor reciclado y numeración fantasiosa, vendiendo la novedad imposible de un Sonic de 8 bits. Patrimonio del contrabando noventero con púas incluidas.

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