Con una estética chibi y un tono humorístico, mezcla plataformas y acción en escenarios inspirados libremente en la mitología y la iconografía chinas, aprovechando el espacio extra del CD-ROM² para animaciones e introducciones más elaboradas que las de un HuCard estándar. Varias editoras japonesas acompañaron el catálogo de PC Engine con este tipo de propuestas coloridas, pensadas para un público amplio antes que para el jugador más hardcore de shooters.
Quedó, como tantos otros, exclusivamente en Japón, pero es un buen ejemplo de la variedad de tonos que probó la consola una vez que el CD-ROM² amplió sus posibilidades de presentación.

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