Super Boy I, lanzado por la surcoreana Zemina en 1989, copia directamente los sprites de Mario y sus enemigos clásicos, cambiando apenas la palabra 'Mario' del marcador por 'Score' para esquivar problemas de derechos de autor, en un momento en que Corea del Sur todavía no tenía legislación de propiedad intelectual para software: recién la sancionó en julio de 1987, y para entonces compañías como Zemina ya llevaban años vendiendo copias no autorizadas de éxitos extranjeros. La versión reduce a la mitad los ocho mundos del original, elimina los power-ups salvo el hongo -que aparece de forma aleatoria- y descarta las cuevas, el agua y los warp points. Es, más que un juego memorable por mérito propio, un documento histórico de la escena de piratería de software coreana de fines de los 80, una época en la que el vacío legal permitía este tipo de copias directas sin consecuencias.
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