Kemco publicó en el año 2000 este rompecabezas de acción donde el explosivo no es un arma sino una herramienta de precisión para despejar el camino. Bebe de la escuela Bomberman pero cambia la batalla frenética por la reflexión pausada, con niveles que exigen planificar cada detonación. Producto tardío, modesto y bastante más exigente de lo que su portada sugiere.
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