Dance Dance Revolution X continuó la fórmula que Konami perfeccionó desde los salones arcade japoneses de fines de los 90: pisar las flechas correctas al ritmo de la música en una alfombra sensible a la presión, con una dificultad que escala desde lo accesible hasta lo casi imposible para quien no entrena específicamente.
Para la última hornada de fans de PS2, esta entrega representó una manera de seguir bailando en casa lo que antes solo se vivía en el arcade, con la ventaja de un catálogo de canciones curado para el mercado occidental.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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