Persona 3 marcó un antes y un después para la saga y para el JRPG en general al estructurar la experiencia en dos mitades complementarias: durante el día, el protagonista vive la rutina de un estudiante de secundaria en Japón, forjando vínculos sociales que fortalecen a sus aliados de combate; durante la noche, explora Tartarus, una torre que emerge en la llamada Hora Oscura, enfrentando Sombras junto a un elenco que invoca a sus Personas —manifestaciones de su propia psique— para pelear. El sistema de Vínculos Sociales, que ligaba directamente el progreso narrativo y emocional con el poder de combate, se convirtió en una de las innovaciones más influyentes del género en toda la década. Es, sin exagerar, uno de los JRPG más importantes lanzados en PlayStation 2, y la base sobre la que se construyó buena parte del éxito masivo que la saga Persona alcanzaría después.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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