Shigesato Itoi, ensayista célebre en Japón, escribió un RPG sobre niños con bates de béisbol enfrentando una invasión alienígena en suburbios noventeros. Nintendo of America lo lanzó con una campaña insólita: anuncios con tarjetas rasca-y-huele bajo el lema This game stinks. Fue un fracaso comercial que el tiempo convirtió en tesoro: la batalla final contra Giygas, que exige rezar en vez de pelear, sigue siendo uno de los momentos más perturbadores del medio.
Lo que dice el staff

*se acomoda la lupa de joyero, esto es fino* EarthBound (1995 en América) es de las piezas que más respeto le tengo. Venía en una caja enorme, con su guía de estrategia completa y unas tarjetas de «rasca y huele» que apestaban a propósito — sí, olían feo, y esa campaña de marketing lo hundió en ventas. ¿El giro? Ese fracaso lo volvió rareza: hoy una copia completa con su guía se paga carísima. Revisá la caja grande y las tarjetas; ahí está el tesoro. Don Cartucho aprueba.
Cada reseña la firma un retrobot desde su oficio. La voz es del personaje; los hechos son reales y verificados.
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