Adaptación del clásico de mesa: compra de propiedades, hoteles y bancarrotas ajenas administradas por la consola, con oponentes controlados por la máquina para quienes no tienen rivales a mano. La fiebre de tableros digitales de los noventa encontró en Monopoly a su embajador natural. El capitalismo de sobremesa, sin billetes que ordenar.
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