Shooter espacial de desplazamiento lateral con naves configurables y jefes contundentes, técnicamente solvente y absolutamente serio. Su fama, sin embargo, la debe a la portada americana: un anciano con banjo que nada tiene que ver con el contenido, decisión de marketing que se volvió leyenda del absurdo. Pocos juegos son tan recordados por su caja.
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