RPG japonés de fantasía donde las bestias místicas del título comparten protagonismo con el acero. Llegó tarde a la vida de la Super Famicom, cuando la atención ya migraba hacia los 32 bits, y pasó inadvertido incluso en su propio país. Ese anonimato lo convirtió en objeto de búsqueda para los exploradores del catálogo profundo de la consola.

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