Secuela directa ambientada en un futuro teocrático: la ciudad-fortaleza del Milenio, mesías fabricados y un pulso abierto con el cielo y el infierno. Radicaliza la negociación y fusión de demonios del original y lleva su discurso religioso a extremos que ningún RPG occidentalizado tocaba. Denso, oscuro y fascinante; Japón lo guardó para sí durante décadas.

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