Versión japonesa de Battle Clash, el duelo de mechas diseñado para el Super Scope: desde la cabina, el jugador apunta con el bazooka de plástico a robots colosales en combates uno contra uno. De lo mejor que le pasó al periférico, con jefes enormes y ciencia ficción noventera de trazo grueso. El cañón de hombro, por fin justificado.

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