La fiebre de Street Fighter II generó tantos hacks piratas acelerados, como la infame Rainbow Edition, que Capcom respondió oficializando la velocidad: Hyper Fighting en arcades y este Turbo en casa. Trajo los personajes jefes jugables, ajustes de balance y esa rapidez que definió el versus competitivo. El cartucho vendió más de cuatro millones de copias y convirtió a la SNES en el salón de arcade doméstico por excelencia de los noventa.
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