Strike Fighter pone al jugador a los mandos de un F-14 en combates aéreos de alta velocidad, con la misma base técnica de placa Y Board que Sega ya había explotado en G-LOC: Air Battle poco antes. Salió en 1991, exclusivamente para el mercado japonés, como parte de la línea de simuladores de vuelo arcade que la compañía cultivó a lo largo de esos años. Es un título menos recordado que otros simuladores de vuelo de Sega de la misma época, como After Burner o G-LOC, pero representativo de cuánto invirtió la compañía en ese género durante el período de mayor esplendor técnico del hardware Y Board.

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