Atartris II no esconde su religión: el título fusiona la marca de la casa con el rompecabezas soviético más famoso del planeta, y el número romano avisa que hubo una primera vuelta. Obra de la escena casera, sin créditos firmes en el archivo.
Las variantes hogareñas del bloque que cae fueron el pan de cada día de los tecleadores europeos: cada una con su velocidad, su música y su idea de la piedad. Esta es una de ellas, con orgullo ataríano en el nombre.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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