Acid Drop llegó primero a las computadoras de 16 bits europeas de la mano de Rainbow Arts y de ahí saltó a consolas portátiles: el jugador controla una plataforma para atrapar y combinar gotas que caen desde tuberías, evitando que los colores se mezclen mal. Es un representante típico del puzzle de reflejos de fines de los 80, pensado para partidas cortas y tensas. Se disfruta hoy como una curiosidad de diseño de la época, en la línea de otros puzzles de "atrapar y clasificar" que poblaron las computadoras domésticas.

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