Aztec pertenece a la primera camada de juegos de exploración de templos, publicada por la casa americana Datamost a comienzos de los 80: un aventurero se interna en una pirámide plagada de serpientes, caimanes y trampas en busca de un ídolo de jade, machete en mano y con más pánico que método. Nació en Apple II y viajó a las computadoras de Atari como buena parte del catálogo de la época.
Su mezcla de plataformas, inventario y muerte súbita anticipó maneras del cine de aventuras que Hollywood estaba estrenando por esos mismos años. Tosco visto hoy, sí, pero con un encanto de matiné insustituible.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.

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